WIZO en la ONU: las mujeres judías no son víctimas de la historia, son sus autoras
- OSFA - WIZO

- hace 2 días
- 5 Min. de lectura

En el Día Internacional de la Mujer, la presidenta de WIZO Mundial, Anat Vidor, reivindica el papel central de las mujeres judías en el movimiento feminista mundial y anuncia una acción diplomática histórica ante la ONU.
Por Anat Vidor*
El Día Internacional de la Mujer no nació en una sala de la ONU en 1975. Nació en yiddish. En 1909, refugiadas judías como Theresa Malkiel y Clara Lemlich no pidieron sentarse en "paneles de empoderamiento". Habiendo huido de los pogromos rusos solo para encontrarse trabajando 70 horas semanales en talleres que eran trampas mortales, llevaron a 20.000 trabajadoras a las calles de Nueva York por una razón simple: la supervivencia.
No esperaron el futuro. Lo escribieron.

Las mujeres judías, arquitectas del feminismo mundial
Las mujeres judías no estuvieron meramente presentes en la historia del avance de los derechos de la mujer a nivel mundial. Estuvieron sobrerrepresentadas en su construcción. Desde Theresa Malkiel hasta Betty Friedan, décadas más tarde, quien ayudó a encender el feminismo de segunda ola y fundó la NOW, convirtieron el feminismo de la indignación y las manifestaciones en estructura.
¿Por qué las mujeres judías fueron tan prominentes? No hay una sola explicación, pero sí una de peso socio-político. Las mujeres judías solían pararse entre dos mundos: criadas en culturas que valoraban la alfabetización, el debate, la educación y la seriedad moral, pero moldeadas por una memoria histórica judía que sabía lo que significaba la exposición: que la sociedad puede darte la bienvenida, usarte, incluso admirarte, y aun así no protegerte. Eso genera un instinto político particular: no romantizar la vulnerabilidad, sino organizarse contra ella.
Así llevaron los derechos de la mujer a los movimientos laborales, la legislación, la academia, el liderazgo público y la construcción de instituciones. Su impacto llegó mucho más allá del activismo: fueron centrales en la creación de los Women's Studies en los Estados Unidos, como académicas, editoras y arquitectas intelectuales. Cuando el feminismo entra en la academia, deja de ser solo un movimiento de protesta y se convierte en un marco que moldea cómo generaciones enteras piensan, enseñan y comprenden la sociedad.
Y las mujeres sionistas fueron aún más lejos. Mientras en muchos países las mujeres avanzaron durante la guerra y retrocedieron cuando los hombres volvieron, las mujeres sionistas no retrocedieron. Construyeron los cimientos sociales del hogar nacional judío. Y se quedaron.

Un legado vivo: de 1920 al presente
Ese legado vive hasta hoy en instituciones como WIZO, fundada en 1920 y aún reconocida como la mayor organización educativa y de bienestar social de Israel: un entramado de educación, asistencia y resiliencia social, creado por mujeres y aún conducido por mujeres. Desafiaron lo esperado y definieron el futuro.
En este Día Internacional de la Mujer 2026, ese legado no es algo que simplemente conmemoramos. Está vivo ahora, en el papel extraordinario, mensurable y frecuentemente desproporcionado que las mujeres israelíes continúan desempeñando para sostener este país.
Si se observan las estadísticas globales de mujeres en zonas de conflicto, emerge un patrón claro: las mujeres son relegadas abrumadoramente al rol de víctimas desplazadas, esperando que las ONG internacionales o la ONU intervengan. Ese no es el modelo sionista. En los últimos dos años y medio, las mujeres israelíes establecieron un punto de diferenciación sin igual en el mundo.
En el frente militar, rompimos techos de vidrio globales: las mujeres representan ahora un histórico 20% de nuestras fuerzas de combate, incluidas las primeras tripulaciones de tanques exclusivamente femeninas del mundo en participar en combate activo y cuerpo a cuerpo. Y en el frente civil, mientras los sistemas estatales estaban paralizados, fueron las mujeres quienes comandaron de manera independiente la recuperación: movilizando las mayores redes logísticas civiles de la noche a la mañana, sosteniendo una economía en tiempos de guerra, gestionando cientos de miles de refugiados internos y construyendo los marcos legales internacionales para exigir justicia. No solo sobrevivimos una crisis. La comandamos.

La ONU y la traición a su propia historia
Mañana es 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. Y he aquí la amarga ironía: la ONU se apropió de un día construido con el sudor de las mujeres judías, solo para pasar los últimos dos años y medio intentando silenciarnos.
Inmediatamente después, la ONU da inicio a la 70ª sesión de la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer. Durante dos semanas, comités internacionales en Nueva York se reunirán y llevarán adelante sus cómodos "paneles de empoderamiento". Hablarán de derechos de la mujer mientras sientan en esos mismos comités a regímenes como el de Irán. Es una traición a la historia que dicen celebrar.
Pero nosotras no cedemos territorio. Ni en nuestras fronteras, ni en los pasillos de la diplomacia.

WIZO en la ONU: de la historia a la acción
El tema de la ONU este año es "Acceso a la Justicia". Como mujeres sionistas, no nos limitamos a participar en paneles. Construimos la infraestructura para la justicia.
En 1959, WIZO fue la primera organización sionista en obtener estatus consultivo ante la ONU. Décadas de diplomacia global de nuestras mujeres construyeron ese reconocimiento, y el 13 de marzo nuestra delegación lo utilizará.
Sí, la ONU finalmente reconoció la violencia sexual del 7 de octubre. Pero el reconocimiento no es responsabilidad. No queremos solo que admitan que ocurrió: exigimos procedimientos legales reales y acción internacional a la altura de la gravedad de los crímenes.
Por eso WIZO, junto al Proyecto Dinah, la Asociación Internacional de Abogados Judíos y con el respaldo del gobierno checo, logró incorporar este tema al marco oficial de la Comisión de la ONU. Esto no es simbólico. Es un logro diplomático de enorme magnitud: sacamos la justicia para las mujeres israelíes del ámbito de una "queja local israelí" y la convertimos en una causa legal internacional.
No estamos allí solo para relatar los horrores del 7 de octubre. Estamos para forzar un cambio de paradigma en el derecho penal internacional. Exigimos responsabilidad por la violencia sexual en conflictos armados, utilizando el 7 de octubre como caso de estudio irrefutable para romper el ciclo de impunidad global. Vamos a cambiar la ley para que las atrocidades masivas nunca más puedan ser ignoradas, ni en Israel ni en ningún lugar del mundo.
A todas las mujeres judías del mundo, hoy:
No somos víctimas de la historia. Somos sus autoras.
No seguimos la tendencia. Marcamos el estándar.
Desafiamos lo esperado. Y definimos el futuro.

*Anat Vidor, Presidente de WIZO Mundial




Comentarios