Silvia Plager presentó “Sin canje” en OSFA-WIZO: literatura, identidad y un deseo para el nuevo año

La escritora presentó su nueva novela ante más de 80 invitados en la casa de Larrea. Una tarde de literatura y reflexión sobre el antisemitismo y la identidad que terminó con un brindis con vino dulce de Rosh Hashaná 5787, manzana con miel y un deseo de paz.

Más de 80 personas participaron el miércoles 9 de septiembre de la presentación de Sin canje, el nuevo libro de Silvia Plager, en la sede de OSFA-WIZO Argentina. La escritora conversó con sus lectores sobre la novela, explicó por qué eligió abordar el antisemitismo actual desde personajes no judíos y dejó una frase que atravesó la tarde: “¿Qué iba a imaginar que tantos años después tendría miedo de intercambiar tres palabras en hebreo con mi marido?”.
La actividad reunió en la casa de la calle Larrea a socias, donantes y amigos de OSFA-WIZO Argentina. Entre los asistentes estuvieron Federico Nemetsky, presidente de la Organización Sionista Argentina (OSA); la jueza Marta Nercellas; Eva Guelbert, directora emérita del Museo y Archivo de Moisés Ville e integrante de la Regional Moisés Ville de OSFA-WIZO; miembros del Ejecutivo de la institución y las integrantes de OR WIZO.

Eugenia Grimberg, presidenta de OSFA-WIZO Argentina, dio la bienvenida y vinculó el encuentro con la tarea social de la organización y con el acompañamiento a Israel en el actual contexto.

“Es muy importante el apoyo de la diáspora. Por eso trataremos de abrir el corazón, el alma y el bolsillo para ayudarlos a tener la resiliencia que necesitan”, expresó Grimberg. También se refirió a las acciones que OSFA-WIZO desarrolla en la Argentina para acompañar a poblaciones vulnerables, entre ellas comunidades de Formosa y Misiones.
Una escritora “de la familia”
Lucy Bab, Miembro del Ejecutivo de OSFA-WIZO Argentina, estuvo a cargo de presentar a Plager y conducir la conversación.
“Silvia Plager es como de la familia, está siempre con nosotros. Es ‘WIZO’ y tiene la camiseta de toda la vida”, dijo ante los invitados.

La presentación permitió recorrer parte de una trayectoria de más de 27 libros, que incluye títulos como La rabina, Las mujeres ocultas del Greco, Con placer, Pequeña Viena en Shanghai, Al mal sexo, buena cara y La última gobernadora de las Malvinas.
Pero la protagonista de la tarde fue Sin canje. La nueva novela construye su historia alrededor de dos mujeres: una tía de 65 años y su sobrina Valeria, de 30, que viaja temporalmente a Ámsterdam. Desde Bariloche y la capital neerlandesa, sus historias avanzan entre vínculos afectivos, literatura, arte, judaísmo e identidad.
Dos historias de amor para hablar del antisemitismo
Plager explicó que inicialmente había pensado titular la novela La sobrina judía. Finalmente tomó otra decisión que resultó central para la construcción del libro: ni la tía ni la sobrina serían judías.
“Yo quería mostrar en la novela que el problema no es solamente nuestro. Que el problema también alcanza a los otros y que eso muchas veces no se quiere ver”, explicó.

En Ámsterdam, Valeria conoce a un joven argentino-israelí marcado por la guerra. La relación hace que la protagonista se encuentre con una realidad que hasta entonces observaba desde afuera. El antisemitismo comienza así a ingresar en su propia vida.
Plager eligió contar esa problemática sin convertir la novela en un ensayo. Lo hizo a través de dos historias de amor, una protagonizada por la joven y otra por su tía, y de escenarios como Ámsterdam y Bariloche.

“A pesar de lo que cuenta, es una novela gozosa. Habla de la posibilidad de abrirse al otro, de conocerlo y de sentir que aquello que le ocurre, aunque yo no sea igual a ese otro, también me involucra”, señaló.
Esa búsqueda también atraviesa uno de los personajes centrales de la novela, una mujer de 65 años que vuelve a enamorarse. Para Plager, allí aparece otra forma de invisibilización que quiso discutir desde la ficción: la idea de que las personas mayores tienen una “fecha de vencimiento” para pensar, soñar o desear.
“Decir ‘clase pasiva’ es de las peores cosas que pueden decirnos, porque nadie es pasivo. Todos hacemos algo”, sostuvo.
“¿Qué iba a imaginar que tendría miedo de hablar hebreo?”
Uno de los momentos más personales de la conversación llegó cuando Plager recordó sus viajes de décadas atrás.
Contó que hace unos 40 años, durante visitas a Estados Unidos, percibía desprecio hacia los latinoamericanos y que, en algunas situaciones, prefería hablar en hebreo con su marido. Aquello que entonces le daba una sensación de seguridad adquirió, con el paso del tiempo, un significado completamente diferente.
“¿Qué iba a imaginar que tantos años después tendría miedo de intercambiar tres palabras en hebreo con mi marido?”, preguntó.
La reflexión llevó la conversación hacia el antisemitismo contemporáneo, uno de los temas que impulsaron la escritura del libro. Plager contó que durante varios meses no encontró la manera de llevar a la literatura aquello que la estaba golpeando.
“Si lo contaba como se lee todos los días, iba a ser una historia más entre tantos horrores”, explicó.

Por eso buscó “entrar en la historia por la puerta de atrás”: dos romances, viajes, paisajes y personajes que permiten acercarse al conflicto desde experiencias cotidianas.
Una identidad “sin canje”
El público también quiso saber por qué la novela se llama Sin canje. La respuesta de Plager condensó buena parte de lo conversado durante la tarde.
“Sin canje tiene que ver con aquello que no podemos canjear de nuestra identidad”, explicó.
La autora relacionó el concepto con los intentos de desprenderse de determinados aspectos de la propia identidad y también con la distinción entre antisemitismo y antisionismo utilizada en algunos discursos contemporáneos.

La literatura vuelve a ocupar allí un lugar central. Spinoza, Rembrandt y Jorge Luis Borges aparecen dentro del universo intelectual de los personajes y permiten que Plager incorpore algunas de sus propias inquietudes sin abandonar la ficción.
“Cuando uno escribe, escribe también porque quiere hablar con el otro que hay dentro de uno. Eso es lo que hago cuando escribo”, resumió.
La novela cuenta con prólogo de la escritora y doctora en Letras María Rosa Lojo. Plager también agradeció durante el encuentro la presencia de su editor, Hugo Levín, con quien mantiene un vínculo profesional que se remonta a sus primeros libros.
Del libro a la mesa de Rosh Hashaná
Después de la conversación, la tarde cambió de ritmo. Plager firmó ejemplares de Sin canje, recibió a sus lectores y compartió charlas con quienes se acercaron a saludarla.

La actividad dio paso entonces al brindis con vino dulce por Rosh Hashaná 5787. Clara Fisch, presidenta honoraria de OSFA-WIZO Argentina, pronunció unas palabras antes de que los invitados compartieran la mesa preparada para recibir el nuevo año.
Hubo manzana con miel, jalá agulá y otras cosas dulces, siguiendo la tradición y el deseo de comenzar un año dulce.

Antes del cierre, Amalia Polack, presidenta honoraria de OSFA-WIZO Argentina, entregó un diploma a la doctora Viviana Mudric en reconocimiento por la organización del Concierto de la Orquesta de los Barrios realizado en el Country Miraflores.
La presentación que había comenzado alrededor de un libro terminó así convertida en un encuentro comunitario, entre conversaciones, dedicatorias, abrazos y deseos para el año que comienza.

Plager eligió despedirse con uno propio. Después de agradecer a WIZO y a quienes la acompañaron en la casa de Larrea, deseó a los presentes Shaná Tová Umetuká y agregó:
“Que la próxima vez que venga a presentar un libro no tenga que hablar del antisemitismo. Eso pido para todos”.



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