La verdad en disputa: OR WIZO Argentina abrió el debate sobre la guerra de la desinformación

Actualizado: 7 ago
Más de 100 personas participaron de la presentación del nuevo libro de Dani Lerer en la sede de OSFA-WIZO Argentina. Con Alfredo Leuco como moderador, la charla recorrió el antisemitismo posterior al 7 de octubre, las redes sociales, los bots y el desafío de defender la verdad.

La sede de OSFA-WIZO Argentina se llenó ayer, miércoles 5 de agosto desde temprano. A pesar del mal tiempo que atravesó Buenos Aires durante toda la semana, más de 100 personas ocuparon los dos salones de la casa de la calle Larrea para escuchar a los periodistas Alfredo Leuco y Dani Lerer. En el centro del encuentro estuvo La guerra de la desinformación, el nuevo libro de Lerer, pero la conversación pronto se amplió hacia una pregunta que atravesó toda la tarde: ¿cómo se defiende la verdad cuando las mentiras circulan más rápido que los hechos?
El público llegó con anticipación, conversó entre las filas de sillas y siguió con atención una actividad organizada por OR WIZO Argentina. Participaron su presidente, Claudia Camisar; la vicepresidente, Bea Waismann, y la directora de Difusión, Mariela Esion. Por OSFA-WIZO Argentina estuvieron presentes su presidente, Eugenia Kiperman; la presidente honoraria, Amalia Polack; la secretaria general, Elisa Plotnik, y otros integrantes del Comité Ejecutivo.

“¿Qué es verdad y qué es mentira?”
Claudia Camisar abrió el encuentro y presentó a los dos periodistas. Al referirse a Leuco, destacó especialmente su trabajo desde el ataque terrorista del 7 de octubre de 2023.
“Alfredo no se quedó del lado de afuera contando la historia. Viajó, se involucró, puso el cuerpo y el alma”, afirmó. Para Camisar, esa actitud representó “el verdadero periodismo en el sentido más profundo de la palabra”.

También recibió por segunda vez en la institución a Dani Lerer y planteó el tema que serviría como puerta de entrada a la charla. Señaló que las pantallas muestran versiones diferentes de un mismo acontecimiento y que los algoritmos suelen devolverles a los usuarios aquello que ya creen.
“Con la velocidad de la información con la que vivimos, nos resulta muy difícil saber qué es verdad y qué es mentira”, sostuvo antes de dejar el escenario en manos de Leuco y Lerer.

Leuco comenzó con un recuerdo personal. Contó que su madre, Estela, había sido una activa colaboradora de WIZO en Córdoba y que, desde chico, observó su compromiso con la institución. Esa relación familiar convirtió su participación en algo más que una presentación profesional.
Luego habló de Lerer, a quien definió como una persona que admira por su coraje y por su combate permanente en defensa de la verdad.
Una batalla que comenzó mucho antes
La primera pregunta fue directa. Leuco planteó que Israel pudo revertir parte del escenario militar iniciado el 7 de octubre, pero expresó sus dudas sobre la batalla por la información y el relato internacional.

Lerer respondió que esa disputa no estaba perdida, aunque quienes defienden a Israel y los valores democráticos llegaban con décadas de desventaja. Según explicó, durante al menos 40 años distintos actores desarrollaron un trabajo de “ingeniería social” orientado a instalar narrativas, prejuicios y mensajes de odio.
El ataque del 7 de octubre, sostuvo, actuó como una chispa que permitió que esa estructura previa saliera a la superficie.
Para el autor, la desinformación no consiste únicamente en convencer a una persona de una mentira. Su efecto más profundo es generar tal exceso de versiones, datos y discursos contrapuestos que el ciudadano ya no sepa en qué creer.

“Ya nadie sabe qué es verdad y qué es mentira”, resumió. Esa fragilidad, agregó, no amenaza solamente al pueblo judío o al Estado de Israel, sino también a las democracias y a la cultura occidental.
Bots, redes y “troyanos mentales”
La conversación avanzó hacia el funcionamiento de las redes sociales. Lerer explicó qué son las granjas de bots: estructuras formadas por cientos o miles de cuentas automatizadas que publican, responden y repiten mensajes para generar la impresión de que una posición cuenta con un respaldo masivo.

Algunos de esos perfiles son robots. Otros, aclaró, están administrados por personas que manejan varias cuentas y reciben dinero para llenar las plataformas de mensajes políticos, antisemitas o antiisraelíes.
El objetivo no siempre es convencer. Muchas veces, afirmó, se busca cansar, intimidar o expulsar de la conversación a quienes intentan responder. Como ejemplo, relató que recibe mensajes contra Israel incluso en publicaciones personales que no tienen ninguna relación con el conflicto, como fotografías de su familia o de su perro.

Lerer denominó “troyanos mentales” a ciertos conceptos que, después de repetirse de manera constante, se incorporan al debate sin que las personas revisen su significado o sus fundamentos. Durante la charla mencionó términos utilizados para caracterizar a Israel y sostuvo que, en muchos casos, funcionan como afirmaciones automáticas que bloquean cualquier discusión basada en pruebas.
Frente a ese fenómeno, insistió en que no alcanza con responder a quienes ya tienen una posición antisemita consolidada. El desafío consiste en llegar a las personas que desconocen el tema y que, ante la ausencia de otras fuentes, terminan aceptando la única versión que encuentran.

Del antisemitismo a la acción
Otro tramo del diálogo estuvo dedicado al crecimiento del antisemitismo después del 7 de octubre. Lerer diferenció las expresiones provenientes de sectores de extrema izquierda de aquellas asociadas con grupos nacionalistas de extrema derecha.
Aunque sus discursos y motivaciones pueden ser distintos, señaló, ambos espacios pueden coincidir en la demonización del pueblo judío y de Israel.

El autor presentó su libro como un trabajo sobre el antisemitismo contemporáneo, analizado a través de los mecanismos de la desinformación. Aclaró, sin embargo, que no quiso escribir desde la victimización.
“La última parte del libro es un llamado a la acción”, explicó. Su propósito es ofrecer argumentos, ejemplos y herramientas que permitan reconocer las falsedades, verificar la información y participar de la discusión pública.
Leuco acompañó esa idea al señalar que las declaraciones antisemitas no deberían resultar gratuitas. Planteó la necesidad de denunciar públicamente esos discursos y de generar consecuencias sociales frente a quienes promueven el odio.

La charla también ingresó en la política argentina. Consultado por Leuco sobre el respaldo del presidente Javier Milei a Israel, Lerer consideró que resulta positivo que el Estado argentino sostenga una posición contraria al antisemitismo. Aclaró que su análisis se limitaba a ese aspecto y no pretendía abarcar el conjunto de las políticas gubernamentales.
Leuco coincidió en que el apoyo institucional a Israel constituye un elemento favorable dentro de la política exterior argentina, aunque también marcó sus diferencias con otras decisiones del Gobierno.

El tiempo de las preguntas
Después de más de una hora de conversación, los micrófonos pasaron al público. Las consultas mostraron que el tema no se agotaba en las redes sociales.
Hubo preguntas sobre la difusión de noticias falsas, las dificultades para moderar las plataformas, las teorías conspirativas y el denominado “Plan Andinia”. También se discutió cómo identificar cuentas falsas, qué responsabilidad tienen los medios de comunicación y qué herramientas puede utilizar una persona común para responder.

Lerer reconoció que medir el universo de bots resulta muy difícil porque las cuentas aparecen y desaparecen constantemente. “Das de baja diez y aparecen cien”, graficó.
Aun así, pidió no abandonar las redes. Explicó que una respuesta documentada puede no convencer al usuario que publicó un mensaje de odio, pero sí llegar a miles de personas que observan el intercambio sin intervenir.
En ese punto apareció una de las ideas centrales de la tarde: la lucha contra la desinformación no puede quedar en manos de unas pocas figuras públicas. Requiere que más personas verifiquen antes de compartir, denuncien los contenidos falsos y se animen a presentar pruebas.

Memoria argentina y compromiso con el futuro
El cierre estuvo a cargo de Amalia Polack, presidente honoraria de OSFA-WIZO Argentina. Sus palabras conectaron el debate contemporáneo con la historia del antisemitismo en el país.
Polack recordó episodios como la Semana Trágica, los atentados contra la Embajada de Israel y la AMIA, y la muerte del fiscal Alberto Nisman. También evocó su visita a las comunidades israelíes atacadas el 7 de octubre y valoró la cobertura realizada por Leuco desde Israel.
Su mensaje final estuvo dirigido hacia las nuevas generaciones. Destacó la necesidad de transmitirles herramientas para comprender el antisemitismo, reconocer las manipulaciones y sostener una memoria activa.

Cuando terminó el acto formal, nadie pareció apurado por irse. Leuco y Lerer se fotografiaron con los asistentes, respondieron nuevas consultas y continuaron algunas conversaciones alrededor de un café. Lerer firmó ejemplares de La guerra de la desinformación mientras se formaban pequeños grupos en los salones.
La lluvia y el frío habían quedado del otro lado de las ventanas. Adentro, la charla siguió durante un largo rato, como si la presentación hubiera dejado una conclusión compartida: frente al ruido, la velocidad y las versiones interesadas, defender la verdad exige tiempo, participación y la decisión de no quedarse en silencio.




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