Anat Vidor en Buenos Aires: una tarde íntima en Larrea que abrió los festejos por los 100 años
- OSFA - WIZO

- 5 may
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Actualizado: hace 2 días
La presidente de WIZO Mundial llegó a la Argentina y compartió su primer encuentro con dirigentes de OSFA-WIZO, WIZO AMBA y el Grupo OR WIZO. Café de por medio, habló del poder de las ONG de mujeres y de la capacidad operativa que distingue a la centenaria institución.

Una llegada cargada de emoción
Anat Vidor aterrizó en Buenos Aires en la fría mañana del lunes 27 de abril, después de catorce horas de vuelo, y horas más tarde cruzó por primera vez la puerta de la sede de OSFA-WIZO Argentina en la calle Larrea. La presidenta de WIZO Mundial confesó que se emocionó hasta las lágrimas al ver el cartel de la institución del otro lado del planeta, un gesto que dio el tono de toda su visita: la de una dirigente que conoce de memoria los números del movimiento, pero que sigue dejándose conmover por su alcance real.
Su llegada al país inauguró formalmente la agenda de actividades por los 100 años de OSFA-WIZO Argentina, una de las federaciones más antiguas y robustas de las 38 que integran la Women's International Zionist Organization en el mundo.
Una mesa chica para una conversación grande

El primer encuentro fue deliberadamente íntimo. En torno a una mesa de no más de quince personas, con café y masas de por medio, Vidor compartió una merienda informal con miembros del ejecutivo de OSFA-WIZO Argentina, de la regional WIZO AMBA y del Grupo OR WIZO. El clima fue distendido, casi de sobremesa familiar, pero la conversación tomó rápido vuelo propio.

La presidente de WIZO Mundial dedicó buena parte de la charla a reflexionar sobre el rol de las organizaciones no gubernamentales —y muy especialmente las integradas por mujeres— en el sostenimiento de la democracia. Su tesis fue clara: la sociedad civil no debe trabajar en lugar del Estado, sino junto a él y, en ocasiones, en lugar de delegar en él decisiones que considera propias. "No quiero que el gobierno decida por mí cuántos estudios bíblicos deben tener mis hijos en las guarderías", expresó, en uno de los pasajes más recordados del encuentro.

De los sándwiches al gobierno del pueblo judío
Vidor repasó la trayectoria centenaria de WIZO con un trazo gráfico y emotivo. Recordó que la organización empezó preparando sándwiches y que hoy forma parte del gobierno del Estado de Israel, con voz propia en los consejos consultivos que diseñan la rehabilitación del sur y del norte tras la guerra. "Empezamos haciendo sándwiches y miren cómo terminamos hoy", resumió ante un auditorio que la escuchó en silencio.

La dirigente subrayó que la verdadera ventaja competitiva de WIZO no radica en sus recursos económicos, sino en su capacidad operativa. Para graficarlo, mencionó algunos números que ilustran la escala de la institución: 250 mil comidas servidas por día en sus instituciones, departamentos propios de construcción, recursos humanos y tecnología, y una logística capaz de sostener guarderías funcionando incluso en plena guerra. Citó como ejemplo la apertura de una guardería dentro de un hospital, en pleno bombardeo con misiles balísticos, tras el 7 de octubre.

El día después en Buenos Aires
La agenda porteña de Vidor recién comenzaba. Al día siguiente, martes, su recorrido la llevaría a las sedes de la AMIA, la DAIA y la OSA, en una serie de encuentros institucionales con las principales organizaciones de la comunidad judía argentina. Por la noche, la esperaba el broche de oro: el concierto de gala en el Teatro Colón, organizado especialmente en el marco del centenario de OSFA-WIZO Argentina.

Pero esa tarde del lunes, en Larrea, quedó como una postal difícil de replicar. Una mesa chica, un café que se enfriaba sin que nadie lo notara y la presidenta de WIZO Mundial hablándoles a las dirigentes argentinas como si estuvieran sentadas en su propia cocina. Cien años de historia condensados en una sobremesa.





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